martes, 20 de junio de 2017

Origen de la arcilla

Proviene de la transformación de los restos de Aúju (cuando ésta cayó al suelo en su intento por llegar al cielo). En el sitio donde se estrelló el cuerpo de Aúju se formó la arcilla de buena calidad.En cambio, en el sitio donde cayeron los cacharros y otras pertenencias que llevaba, se formó la arcilla de mala calidad.
Cuando esta ave canta diciendo: aújuuuu, tintiu, tintiu se dice que señala que el sitio donde está posada tiene buena arcilla. Pero si canta: aújuuuu, su, su, su es señal de que el sitio donde se encuentra tiene arcilla de mala calidad.


Según un relato shuar, Aúju quiere subir al cielo para cocinar el zapallo a Nantu (luna), y por eso lleva los cacharros; pero al romperse el bejuco cayó a tierra y las ollas se hicieron pedazos. 
Se cuenta   lo siguiente:
El sol, Etsa, y la luna, Nantu , fueron en tiempos antiguos personas (jíbaros) y vivían aquí en la tierra en la misma casa y tenían la misma esposa. Ésta última era un pájaro (caprimulgus) llamado Aoho (Aúju)  por los jíbaros. A veces el sol abrazaba a Aoho, como era tan cálido, a la mujer le gustaba. Por otro lado cuando la luna abrazaba a Aoho siendo muy fría a Aoho no le gustaba.
-"Eres muy fría", le dijo a la luna, "no me gustas".
El sol se burló de la luna y le dijo:
-"¿Por qué eres tan fría? Yo soy muy caliente y por lo tanto le gusto a la mujer".
La luna se enojó mucho y se fue al cielo (Nayeimbi), subiéndose por un bejuco. Al mismo tiempo le sopló al viento, para que sucediera un eclipse así que el sol no fuera visible por un momento.
La mujer, que pensó que había sido dejada sola, dijo:
- "Por qué he de permanecer aquí sola? Yo también me iré al cielo". La mujer consecuentemente comenzó a trepar, siguiéndole a al luna por el mismo bejuco. Llevaba consigo una canasta llena de arcilla (nui) del tipo que utilizan las mujeres jíbaro para hacer sus vasijas de barro. Aoho estaba muy cerca del cielo cuando la luna notó que ella le seguía. "¿Por qué me sigues?" preguntó a la mujer, "ya no te quiero tener".
La luna sacudió  el bejuco para que se rompiera y la mujer cayó al suelo con la canasta que llevaba. La arcilla se esparció y por donde cayó algo de ella, todavía se encuentra arcilla hoy en día.

FUENTE:
Vásquez, O. E. (2010). En Mitología ecuatoriana. Quito: Corporación Editora Nacional

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